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Falacia de los costes hundidos

febrero 11, 2022 Modificado el 11/02/2022 por Idoia G. Munárriz
falacia de los costes hundidos

Qué es la falacia de los costes hundidos

La falacia de los costes hundidos o de las «pérdidas irrecuperables» es un sesgo cognitivo aplicable en economía y otros ámbitos, que hace que mantengamos una inversión realizada en el pasado que arroja pérdidas, negándonos a deshacer la posición, incluso cuando a toda luces el daño es irrecuperable.

¿Cuál es su causa? Se debe a que hemos invertido tanto dinero, tiempo o esfuerzo en un determinado proyecto, que no estamos dispuestos a admitir su pérdida. Es decir, es una trampa mental que nos impide salir de una situación económica o emocionalmente dañina para nosotros, simplemente porque nos negamos a admitir la pérdida de recursos que le hemos dedicado. La verdadera causa de la falacia de los costes hundidos es negarnos a ver la realidad.

Este comportamiento se aplica en economía, inversiones en bolsa, inversiones inmobiliarias, pero también en otros ámbitos de la vida, como la elección de una carrera profesional e incluso la elección de una pareja. Demuestra que no siempre tomamos decisiones de modo racional, sino que a veces operamos mediante sesgos cognitivos, perjudiciales para nosotros, pero que inconscientemente repetimos a menudo.

✔️ Lee también: qué es la inteligencia emocional.

Ejemplos de la falacia de los costos hundidos

Este sesgo o trampa mental puede aplicarse a distintos ámbitos, como el económico, financiero, a situaciones de emprendimiento, pero también a casos de índole social o psicológica. Veamos 4 ejemplos:

  1. Inversión inmobiliaria: si compramos una casa en lo más alto de la burbuja inmobiliaria, y además tuvimos que pagar impuestos, notarios, etc y vemos como su valor va bajando conforme pasan los meses y los años, pero aún así nos negamos a vender dicho inmueble, porque no queremos admitir la pérdida de valor de esta inversión fallida.
  2. Emprendimiento: cuando un emprendedor dedica miles de dólares o euros, además de meses de esfuerzo a crear una nueva empresa, puede ocurrir que a pesar de que esta sea un fracaso y pierda dinero cada semana, el empresario se niegue a cerrar la compañía y soporte pérdidas extra durante demasiado tiempo, por no querer admitir su fracaso.
  3. Elección de carrera: en el ámbito social, también puede apliarse esta teoría. Una persona puede haberse equivocado en la elección de su carrera, y tras 5 años de estudios y 4 años más trabajando en ese área, se da cuenta de que realmente aborrece su trabajo. Incluso si tiene los medios económicos, es posible que decida no estudiar otra carrera, porque inconscientemente se niega a admitir al pérdida del tiempo y el dinero que invirtió para llegar hasta donde está ahora.
  4. Elección de pareja: cuando una persona se da cuenta de que está con la pareja sentimental equivocada, pero le ha dedicado tantos años de su vida, que continua con la relación, incluso si sabe que efectivamente ya está terminada.

Qué son los costes hundidos, ejemplos

Los costes hundidos son toda inversión de tiempo, dinero u otros recursos que hemos realizado para llevar a cabo un proyecto, y que no podrán recuperarse en caso de que decidamos abandonar dicho proyecto. Son sinónimo de pérdida irrecuperable.

Por ejemplo, si una persona adqurió acciones de una determinada compañía cuando estaban sobrevaloradas y ahora éstas han perdido valor y llevan años sin recuperarse, el dinero que perdió se transforma en un coste hundido. Otro ejemplo, si una persona se ha dado cuenta que la pareja que eligió no es la adecuada, los años que perdió a su lado pueden considerarse un coste hundido.

Los costes hundidos en inglés se denominan «sunken costs».

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Comentarios (2)

Los costes hundidos explicados de una manera sencilla y profesional. Por cierto muy importante tener esto en cuenta, yo he tomado a veces malas decisiones en la vida por no perder lo que había entregado hasta el momento…. al final perdí mucho más.

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Gracias Esperanza, si, este concepto es aplicable al trabajo, a los estudios, ¡hasta a las relaciones! Saludos

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