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Taylorismo

noviembre 21, 2021 Modificado el 21/11/2021 por Aitor Munarriz
taylorismo

El taylorismo, se le conoce también como la organización científica del trabajo, aunque es mucho más frecuente encontrarnos con el término más abreviado. Nos trasladaremos hasta la segunda mitad del siglo XIX hasta la muerte de su fundador en 1915, Frederick Taylor, cuyo sistema recibe el mismo nombre.

Esta nueva organización de la producción supuso una revolución en la industria, donde se pudo determinar que resultaba ser mucho más eficaz que la forma de trabajo que se había ido implementando hasta la fecha.

La gestión empresarial comenzó a tomar forma gracias en parte a Taylor, ya que la demostración de su teoría supuso una evolución en cualquier proceso de fabricación. Pero, ¿Cuál es esa revolución?, ¿Qué significa su teoría y en qué medida afectó a la industria? En las siguientes líneas desgranaremos todas estas cuestiones.

¿Qué es el Taylorismo?

Se trata de un sistema de producción basado en la teoría de Frederick Taylor, quién propuso que la división del trabajo haría mucho más efectiva, productiva y rentable a cualquier industria del planeta.

La producción en cadena permitiría eliminar la dependencia del trabajador, dividiendo la carga de trabajo entre diferentes sectores de la plantilla y aumentando su rendimiento de forma considerable. Esto conduciría a una mayor medida del tiempo empleado en cada proceso, logrando también un mayor eficiencia.

Así lo pudo demostrar en su experimentación, de ahí el nombre que recibe de organización científica del trabajo. Durante su demostración, se pudo comprobar cómo los trabajadores realmente cumplían los principios dictados por Taylor.

Características del Taylorismo

Taylor publicó sus conclusiones en 1911, donde se recogen todas y cada una de las características de su teoría. Con estos principios publicados y los resultados demostrados, podemos crear una estructuración de sus principales rasgos:

  • Mayor producción a menor coste.
  • Mayor productividad de la mano de obra.
  • Producción en grandes cantidades.
  • Estandarización de cualquier proceso de producción.
  • Análisis y control de cualquier proceso de producción.
  • Planificación y supervisión de cada fase.
  • Fomento de la motivación del empleado mediante el pago de primas por rendimiento.

Las ideas planteadas en su obra reflejaron lo que supondría un cambio total en la forma y estructura de las factorías del siglo pasado. Aunque no todos los sectores, empleados ni empresarios vieran con buenos ojos algunos de sus puntos.

Este sistema recibió multitud de quejas en lo referente a la monotonía que reinaba en las factorías, donde cada trabajador terminaba desmotivado ante la rutina y la escasa comunicación que mantenía con sus compañeros. Algo que podría provocar una caída en la calidad de la producción.

Sin embargo, la posibilidad de aumentar el rendimiento de las fábricas y generar mayores beneficios fue un aliciente para que el Taylorismo se impusiera sobre muchas otras formas y sistemas planteados.

Sin embargo, debemos recordar que nos encontramos en los comienzos de un nuevo siglo, donde la industria seguía creciendo a pasos agigantados y cualquier teoría como la que hoy estamos desgranando, no estaba libre de ser mejorada.

Ejemplos que recurrieron al Taylorismo

Si nos adentramos en la teoría de Frederick Taylor, veremos que no fueron pocas las firmas que adoptaron su sistema de producción, revolucionando el sector y provocando reacciones tan positivas como negativas.

Si queremos señalar alguna empresa o sector que actualmente empleen el Taylorismo como filosofía de empresa tan solo tendremos que asomarnos a la industria del automóvil, donde la producción en cadena es un rasgo común entre todas las factorías.

En realidad, cualquier industria que fabrique grandes cantidades de un producto, recurre al Taylorismo como sistema de trabajo. Si no son todas, la mayoría. Incluso en una cadena de comida rápida como puede ser McDonald’s, donde cada empleado desarrolla una función que termina creando un producto: hamburguesa.

En ese sentido, el Taylorismo y sus características permiten que los procesos de producción sean mucho más rápidos, aunque existen casos como el Fordismo o el Toyotismo, donde hablamos de pequeñas diferenciaciones que se adaptaron a la filosofía de la empresa, aunque siguieron manteniendo el sentido de la producción en cadena.

En la actualidad, el Taylorismo sigue siendo un sistema válido para cualquier proceso de producción, sin embargo, se combina con otras muchas especializaciones y procesos que ayudan aun más a mejorar la eficiencia de la empresa.

Desde la aparición y proliferación de la tecnología digital en la sociedad, el taylorismo también se ha adaptado a este medio, permitiendo crear una evolución y adquiriendo el nombre de Taylorismo digital, una variedad que representa al mismo sistema pero de una forma completamente digital.