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Inversión en bosques y productos agrícolas

septiembre 30, 2022 Modificado el 16/11/2022 por Aitor Munarriz
inversion en bosques y productos agricolas

La inversión en bosques implica la propiedad de la tierra y la explotación de la madera, que permite generar un flujo de ingresos y un potencial de ganancias de capital. Este tipo de inversión forma parte de grandes carteras institucionales desde hace décadas.

¿Qué es la inversión en superficies agrícolas?

La inversión en superficies agrícolas, por el contrario, es un fenómeno más reciente, con solo unos pocos fondos de inversión dedicados a esta actividad. No obstante, con el crecimiento de la población y aspectos como el clima y la gestión del agua, estamos hablando de una megatendencia que acumulará cada vez más atención por parte de los inversores, sobre todo en lo referente a cultivos sostenibles.

En el caso de los bosques y tierras de cultivo, la propiedad inmobiliaria está representada por un título y suele conceder derechos de construcción y uso de la tierra.

A los efectos de este tipo de inversión, estamos hablando de tierras en propiedad o arrendadas que se utilizan para obtener un rendimiento de los cultivos o de la madera.

Importancia de la inversión en bosques y productos agricolas

Dado que estos recursos consumen carbono como parte del ciclo de vida de la planta, su valor proviene no solo de la cosecha sino también de la compensación de la actividad de contaminación humana. Son los llamados sumideros de CO2. Los derechos sobre el agua también forman parte del valor intrínseco de estas propiedades. A medida que crece el interés en inversiones que se adhieren a las consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), la tierra cultivable puede cumplir con estos criterios.

Auge en este tipo de inversiones

El interés en estas inversiones se deriva de su naturaleza global, ya que todas las personas comen y necesitan un techo.

Por otra parte, ofrecen rentas generadas por la venta de las cosechas, protección contra la inflación derivada de la tenencia de tierras y ofrecen un refugio frente a la volatilidad de los mercados financieros.

Uno de los principales desafíos de estas inversiones es su largo ciclo de maduración, particularmente en terrenos recientemente reforestados y cultivos de recolección, como los árboles frutales.

Inversión en bosques

Los bosques ofrecen un flujo de ingresos basado en la venta de árboles, madera y otros productos madereros. Estos flujos, además, no se correlacionan mucho con otras clases de activo. Un terreno forestal puede considerarse tanto una fábrica como un almacén.

Podemos dejar crecer los árboles y el volumen de madera aumentará y se almacenará fácilmente simplemente si no los talamos. Esta característica ofrece la flexibilidad de talar más árboles cuando los precios de la madera suben y retrasar la tala cuando los precios bajan.

Los tres impulsores de rendimiento son el crecimiento biológico de los árboles, los cambios en los precios tanto de contado como de futuros de la madera y los cambios en el precio de la tierra forestal.

Inversión en tierras de cultivo

Las tierras de cultivo proporcionan una protección contra la inflación. De manera similar a las tierras madereras, los rendimientos incluyen un componente de ingresos relacionado con las cantidades cultivadas y los precios de los productos agrícolas.

Las tierras de cultivo pueden requerir sucesivas rondas de siembra o ser cultivos permanentes que crecen en árboles. A diferencia de las tierras madereras, los productos agrícolas deben cosecharse cuando están maduros, por lo que hay poca flexibilidad en la producción.

Es común que los propietarios de tierras de cultivo se cubran con futuros. El propietario de una tierra de cultivo tiene una posición “larga” en la cosecha, por lo que deberá vender futuros que requieran la entrega en el momento de la cosecha.

También pueden utilizarse como pastizales para el ganado. Al igual que las tierras madereras, las tierras de cultivo tienen tres impulsores principales de retorno: cantidades de cosecha, precios de los productos agrícolas y cambios en el precio de la tierra.

Riesgo y rentabilidad de la inversión en materias primas

Los argumentos para invertir en materias primas incluyen el potencial de rentabilidad, la diversificación de la cartera y la protección contra la inflación.

Los inversores pueden invertir en materias primas si creen que los precios aumentarán a corto o medio plazo.

Dado que los precios de las materias primas se incluyen directamente en el cómputo de los índices de inflación, las materias primas sirven como una cobertura real contra el riesgo de inflación incluso cuando producen un rendimiento escaso o nulo.

Riesgo y rentabilidad de la inversión en bosques y tierras de cultivo

En primer lugar, la liquidez es muy baja y el riesgo de pérdidas no es despreciable, teniendo en cuenta que los costes fijos son relativamente altos (preparación de la tierra, fertilizantes, semillas, etc).

Además, los ingresos son muy variables según la climatología. Concretamente, el clima constituye un riesgo único y más exógeno para estos activos en comparación con las propiedades inmobiliarias comerciales y residenciales tradicionales.

Las sequías y las inundaciones pueden disminuir drásticamente los rendimientos de las cosechas y, por lo tanto, el flujo de ingresos que esperan los inversores. 

Otro riesgo es el entorno competitivo internacional. Aunque los activos inmobiliarios a menudo se consideran una inversión local, la tierra productiva genera productos básicos que se comercializan y consumen a nivel mundial.

Así, las inversiones en madera y tierras de cultivo deben considerar el contexto internacional como un factor de riesgo importante. 

Beneficios de la diversificación por la inversión en bosques y productos agrícolas

Los inversores ven la diversificación en muchas formas; los números cuentan parte de la historia, pero también hay consideraciones cualitativas. Por ejemplo, los inversores pueden adherirse a los principios ESG de inversión responsable y sostenible al incluir terrenos madereros y agrícolas en sus carteras.

Además de su valor económico, los bosques sirven como grandes sumideros de carbono, ya que los árboles eliminan CO2 de la atmósfera. En un año, un solo abeto de Douglas almacena el equivalente de CO2 de conducir 650 kilómetros en un automóvil estándar.

A nivel mundial, se estima que los bosques de la Tierra absorben hasta el 30% de las emisiones de CO2 inducidas por el hombre.

Además, los bosques también brindan otros beneficios, como agua limpia y hábitat para la vida silvestre, oportunidades recreativas y una fuente de empleo con salarios dignos en las comunidades rurales. Estos atributos se alinean positivamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

A la luz de estas consideraciones, existe una conciencia cada vez mayor de que los bosques bien gestionados son un componente fundamental de cualquier estrategia mundial contra el cambio climático.

La correlación trimestral entre la madera, las tierras de cultivo y los índices de acciones y bonos globales es muy baja. Las tierras forestales tienen una correlación de 0,04 con las acciones y de 0,07 con los bonos, prácticamente nula.

En cuanto a las tierras de cultivo, su correlación histórica con la renta variable es de 0,15 y con los bonos es incluso negativa, de -0,04. Asimismo, las tierras agrícolas proporcionan a los inversores una protección significativa contra la inflación.

Vehículos de inversión en bosques y productos agrícolas

Los principales vehículos de inversión para la madera y las tierras agrícolas son los fondos de inversión, ya sean públicos, como los fondos de inversión en activos inmobiliarios (REIT, por sus siglas en inglés), o que se administren de manera privada a través de sociedades limitadas.

Los inversores más grandes pueden considerar inversiones directas si hay activos particulares que sean atractivos. Por ejemplo, los fondos soberanos de Oriente Medio han realizado inversiones en tierras agrícolas en África y el Sudeste Asiático.

 Poseer tierras de cultivo físicas abre la puerta a una variedad mucho más amplia de productos alimenticios que los que ofrecen las inversiones en futuros.

Sin embargo, existe una transparencia de precios limitada o información para guiar las decisiones de inversión sin la asistencia de especialistas del sector.

La falta de liquidez de las inversiones directas en granjas y bosques también es una importante limitación.